La información es la forma de actividad que tiene el lenguaje. La poesía, por el contrario, suspende el lenguaje entendido como información.       Byun- Chul-  Han

La información es la forma de actividad que tiene el lenguaje. La poesía, por el contrario, suspende el lenguaje entendido como información. En tiempos donde la sobreinformación se filtra hasta en las cloacas de la supervivencia —rincones donde antes solo las ratas emitían vibraciones y donde solo existía un instinto primario—, los datos han colonizado el silencio. La sociedad se transformó en un decantador gigante: aquí es donde el lenguaje se despoja de su elemento creativo y se reduce a un mero tráfico de datos. Viajando a dos tercios de la velocidad de la luz, estas pulsaciones de luz y electricidad son por mucho superiores a los 120 metros por segundo a los que se aproxima el cerebro humano. Frente a esta disparidad brutal de velocidades, la poesía no es un lujo, sino un mecanismo que aún defiende lo legítimo. Invita a detenerse, a abrazar la ambigüedad, el misterio y lo inútil. La poesía abre un vacío de silencio en el cerebro; uno que los datos y los algoritmos aún no pueden colonizar.

Neteru Essence

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