Asimetría de lo Esencial

La simetría es lo que sostiene nuestra civilización industrial, aquí la critica poética no va contra la ingeniería civil, sino, contra una patología cultural mucho mas profunda y antigua… La naturaleza no es un engranaje perfecto, la Asimetría no es un estado de perfección, solo te pide, presencia.

«La tierra no es solo arcilla, 
es memoria.
Todo lo que ha caído sobre ella,
algún día vuelve a levantarse».


TOCANDO UN SUEÑO FERTIL

Hoy es el día de la tierra. Pensé en ese momento que había una especie de sincronía, un orden que armoniza incluso los asuntos más cotidianos de la existencia. Mucho antes de que mis manos tocaran este negro suelo, antes de que tú y yo fuéramos engendrados por este cuerpo celeste, Gea, la tierra que hoy conocemos como tal, vagaba desintegrada, producto de una asimetría cósmica. Ese colapso por gravedad, esa unión forzosa de materia rocosa dispersa, fue el primer acto de una memoria que aún palpita bajo nosotros. La tierra no es solo arcilla; es memoria, y todo lo que alguna vez ha caído sobre ella, tarde o temprano, vuelve a levantarse. Me encontraba necesitando conseguir una buena cantidad de tierra para acomodar el huerto. Don José había dejado, hace algún tiempo, una pila de ramas junto a un árbol.  Aquel cúmulo no era un desperdicio, sino una materia atravesando una sincronía precisa entre el tiempo, la exposición a la intemperie y la acción silenciosa de agentes biológicos. Esta transformación, lejos de ser un final o una simple pudrición, era un movimiento (er-) (mover) en escala microcósmica: la misma asimetría que una vez unió la materia rocosa en el espacio se repetía ahora bajo la humedad del bosque, degradando la lignina para liberar la memoria mineral de la madera. Estaba cansada. Trabajar la tierra no es fácil; siempre requiere una voluntad que se mantiene atenta, casi insistente, como si uno tuviera que sostenerse a sí mismo en el esfuerzo. Esa voluntad es la misma que exige cualquier acto cotidiano o que  hacer, desde encender  el fuego de la estufa o  la misma que reclama la arcilla cuando se intenta darle forma. No hay transformación sin esa tensión entre el cuerpo y el deseo. El trabajo no era solo llenar los recipientes: también debía subir con ellos una pequeña colina hasta llegar al lugar donde se encuentra el huerto. Mientras acomodaba uno de los espacios donde pienso sembrar calabazas, tuve la sensación de una realización espontánea, nacida del propio esfuerzo. No era una meta, no era un logro; era simplemente el instante en que la fatiga y la tierra se encontraban en un punto justo. Los niños estaban allí, en la pila de tierra. Juntaban cosas, observaban. Habían encontrado vida en lo que parecía haber cumplido su ciclo: construían un hogar temporal para dos larvas gigantes de escarabajo del bambú. Ellos, sin saberlo, estaban practicando la misma ley que rige el barro y el fuego: lo muerto alimenta lo vivo, y lo vivo, al transformarse, vuelve a la tierra. De alguna manera, todo lo que ahí había se estaba transformando. Incluso nosotros, mientras tocábamos aquel nuevo sueño fértil.

Extracto CAP 1

Neteru Essence_ Asimetría de lo Esencial

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